Hermanos,
No es suficiente con retener la palabra de queja y reproche que sale de la boca inadvertida. Es imprescindible detener su formación en la naciente del pensamiento, donde se aglomeran las vibraciones que le confieren la carga energética responsable por la fuerza y la expresión.
Limpiar la mente de las energías de las quejas y reproches es una medida de medicina espiritual preventiva, de profundos desequilibrios del alma.
El culto a la paz que nace de la fe inquebrantable es el antídoto infalible.
Paz para todos.
Joana de Ângelis
GESJ - 10/10/2007 - Vitória, ES - Brasil