Amados hermanos
La condición femenina en vuestros días es el deplorable mensaje de la condición de una sociedad atrasada, desde el punto de vista moral, aunque esté sostenida por el bagaje de un grupo humano altamente evolucionado. Sin embargo, para llegar a ser grande, antes de nada es necesario mirar alrededor y verificar la condición en la que se encuentran los más pequeños que os rodean.
Dejando tras de sí rastros de abandono y negligencia, las mujeres han avanzado en la práctica de las profesiones, enriqueciendo el mundo con su mirada delicada y sensible, pero, se volvieron ciegas respecto al vacío generado en el hogar, producido por su ausencia: hijos e hijas desprovistos del cobijo familiar que faculta a los grupos la condición social de civilización humana.
Al desarticular las "células familiares" en su potencial doméstico, se convirtieron, en gran parte, en responsables por el cúmulo de dolor y sufrimiento arraigado en los tiempos actuales, pues ese vacío dejó a los hijos sin la dádiva del amor, que hubiera sido esparcido por la condición sublime de renunciar a sí mismas, y por el sacrificio en favor del prójimo.
¡Oh! ¡Mentes simples e infantiles!
¡Nunca antes se vieron mujeres tan bellas y tan desprovistas de la capacidad de amar!
¡Nunca antes se vio tanta inteligencia y tan poca sabiduría!
Nunca antes se vio, en la civilización humana, tanto trabajo y tanta escasez dominando a todos y maltratando a los seres humanos.
Hermanas, subyugarse al dominio masculino es una situación degradante porque tanto la mujer como el hombre, fueron creados para vivir en comunión de propósitos inconfundibles y progreso insofismable.
¿Qué progreso pensáis que habréis alcanzado, saliendo del yugo masculino para subyugaros a la voluntad férrea de una sociedad materialista que os transforma en pedazos descartables del producto consumible?
¿Sois libres dejando tras de sí el núcleo familiar desbaratado? ¿Alcanzasteis cimas superiores, favoreciendo a las colectividades con el conocimiento y el ejemplo que eleva? ¡No!
Las generaciones de espíritus reencarnados en los cuerpos de mujeres que se han dejado arrastrar por la ilusión de la igualdad y la libertad sexual han sembrado duras semillas que contribuyen a la desorganización social, incluso colaboran con los planos os planos mal intencionados, de dominio de la Bestia sobre las criaturas.
En este tiempo de verdades presentes, desveladas por el trabajo intenso de espíritus amigos, reconsiderad vuestro papel ante los hijos e hijas por vosotras concebidos. En el vientre abrigáis almas que confieren tono vibratorio al mundo.
Procurando, ante el Altísimo, reconducir la vida de vuelta al camino del bien, ajustándola a los propósitos superiores, evitando los impulsos sensuales, reduciéndolos a las manifestaciones equilibradas, en dirección al trabajo de sustento de la familia terrena.
Ya no queda tiempo para deshacer lo que está hecho, pero el tiempo que os queda, modificad las condiciones y modificad los actos equivocados de la búsqueda infeliz por la igualdad, restituyendo el equilibrio de muchas almas necesitadas de vuestro ejemplo, amparo y asistencia maternal.
No os avergoncéis de vuestra condición sublime de mujer. Adorad al Creador que en inspirada acción creadora os diseñó la vestimenta carnal para que fuerais co-creadoras de vida y esforzaos incesantemente por merecer tal dádiva gloriosa.
Conteniendo vuestros impulsos inferiores, siempre seréis un elemento de freno para los instintos violentos y agresivos de la polaridad invertida del espíritu, lo masculino; constituyendo por consiguiente, herencia de paz y bondad para toda la humanidad en la cual encarnasteis.
Que el amor sublime del Amoroso Rabí de Galilea sea vuestro Camino, vuestra Verdad y Vida en las realizaciones junto a las moradas de progreso.
Maria
GESH -30/05/2008 - Vitória, ES - Brasil
Al terminar María ora a Jesús...