¡Hermanos!
Esperanza, así llamamos a la luz que brilla iluminando los caminos. Con ella, los caminantes pueden iniciar nuevos pasos, escogiendo la dirección a seguir. Por su camino iluminado llegan a nuevas oportunidades lo que les permite corregir los equívocos del alma.
Sin ella, no hay progreso, pues el ser se queda estancado.
Encender la luz de la esperanza es amar al prójimo, pues cuando brilla, su luz alcanza a muchos, y sus beneficios no quedan restringidos solamente a una criatura.
Hermanos, alzad las manos a lo Alto como acto de gratitud por la llama de la esperanza que ilumina vuestro camino, y al bajarlas, entregad vuestra fuerza al trabajo por el prójimo.
Encendida, brilla beneficiando a muchos.
Mantenedla encendida a través del trabajo con vuestras manos, cuidando para que sus beneficios ayuden a muchas otras almas que como vosotros, necesitan su luz.
Aún habéis de esforzaros un poco más, para hacer brillar la luz de la esperanza en el corazón de los afligidos. Más que nunca, alrededor de la Tierra, se aglomeran los hermanos que necesitan de ella, y así será, hasta el final de la "transición planetaria".
Benditos sean los que escuchan la llamada:
Trabajad, trabajad, trabajad.
Ramatis
23/12/2008 - Aniversario del GESJ - Vitória, ES - Brasil