Hermanos,
Acerca de la mediunidad se discuten conceptos, se levantan teorías, se argumenta si proceden o no las informaciones transmitidas, se discuten metodologías y formas para recibir los mensajes, se analizan a las criaturas que son candidatas para intermediar entre los dos planos de la vida.
En medio del torbellino de procedimientos elegidos por la intelectualidad dominante, los trabajadores de buena voluntad se olvidan de observar la simplicidad en el corazón, principio fundamental en el servicio con Jesús: Aquel que sirve, además de la disciplina irrecusable, de la obediencia imprescindible, debe entregarse al trabajo mediúnico con la misma simplicidad y ausencia de pretensión que el Maestro Nazareno, al entregarse a nuestra educación evangélica.
No precisó de escritos rebuscados ni papeles finamente preparados, no utilizó fórmulas especiales para contactar con los planos invisibles ni palabras mágicas que le concediesen la llave a otros mundos.
No hizo nada excéntrico, porque no tenía nada que corrompiese a los hombres. Usó palabras simples y muchas veces historias cotidianas, aprovechándose del repertorio presente en el lenguaje local, para encantar a los oyentes y orientar a las almas sedientas de luz.
Con gestos humildes y serenos, habló al corazón de cada ser humano, que convivió con Él como hermano; sin juzgar ni condenar, llevó a todos los mensajes de amor y de perdón, fe y resignación, eligiendo el amor a Dios como primera ley y el amor al prójimo como consecuencia de la primera.
Aquellos que no aprendieron del contacto sublime con el Divino Peregrino regresaron, y regresarán cuantas veces precisen, hasta que se rindan a la innegable Presencia del Amor.
¿ Por qué vosotros, aún gravemente comprometidos con las Leyes de Dios, y bastante atrasados en el ejercicio del amor incondicional, rechazáis poner en práctica la mediunidad, instrumento de socorro y liberación tan necesario para aquellos que caminan por los peregrinajes terrenales?
¡No os olvidéis! Responderéis por la oportunidad perdida, y por los incontables hermanos con mentes desequilibradas que esperan una mano amiga y permanecerán en el atolladero de la ignominia.
Porque, mientras ardía el dolor del arrepentimiento de las criaturas infelices, los medianeros (médiums) encarnados, trabajadores de Jesús, discutían aspectos meramente intelectuales del trabajo mediúnico.
Que Jesús se apiade de vuestras almas.
Paz siempre.
Chico Xavier
GESH - 09/12/2011 - Vitória, ES - Brasil