Oh! Brasil, Patria Amada, Nación brasileña!
Vengo a hablarles al corazón. Para alertarlos sobre el momento decisivo que viven; no se dejen arrastar por las cadenas tenebrosas.
Recuerden en su íntimo ser la Fuerza Divina plantada en la semilla de amor dentro de sus corazones, pues ahora ha llegado la hora. Riéguenla con la fe y la esperanza para que germinen los valores humanos puros y fuertes que deberán guiar a una parte de la humanidad hacia el cierre final de la civilización terrena.
Superen los dolores y tomen sus decisiones apoyados en la fe firme que detrás de todos los acontecimentos está comandando la Mano Fuerte de Dios.
Revelen al mundo nuestra presencia, nuestro amor y nuestros mensajes.
Ustedes son mensajeros de la Paz, no le den la espalda.
Paz siempre.
Ismael, el 26/01/02
GESH, Vitória (ES), Brasil