9o. Viaje - 3 de septiembre de 1984
Salímos de la sala de reunión, en dirección al Este, directo al mar. En cuestión de segundos estabamos en ARMAT, dentro de un gimnasio cubierto o algo así, donde no recuerdo haber visto agua. Sólo sé que lo que ví, oí y sentí, tal vez nunca más lo viviré.
De lo alto caían flores, inmensas, suavemente, y venían acompañadas de música desconocida. Era física, acariciante al cuerpo, suave, tocando a la gente, se transformaba en luz y color que se desvanecía en perfume, diferente de como lo sentímos aquí. Sin sofocar, era intenso, vívido, muy difícil de explicar, nuestros sentidos son nada para vivir aquel espectáculo.
De ahí fuí llevado hacia un punto cercano a las Bermudas. Allá sentí a ERSAM a mi lado. Estábamos en un lugar donde había varios barriles conteniedo material radioactivo y entiendo que había hasta bombas no detonadas.
Fue rápida la visita a ese depósito. Regresamos hacia la dimensión Tierra, siglo XX, 1984. De ahí partimos en dirección al polo norte. En la ida, entendí que visitaría alguna ciudad intraterrestre pues tuve la certeza de que ahí había una entrada hacia una de esas ciudades. Pero lo que ví fue un deshielo, grandes bloques se desintegraban, y sabía que aquello era un trabajo que estaba siendo hecho para equilibrar el clima, abatido por desmantelamientos devastadores y criminales, por detonaciones de armas nucleares, deshaciendo los procesos naturales milenarios que en conjunto formaban ciclos regulares de variaciones climáticas. Todo preparado, quedaba ahora un trabajo inmenso a la espera de los hombres intramarinos. Ese deshielo artificial siendo distribuído por las diversas corrientes marinas y recorriendo todos los océanos volvería a equilibrar el clima. Pero una cosa también quedó clara: los amigos del mar no podían intervenir más allá de lo que les era permitido y creo que ellos sólo estaban echando mano de esos recursos para que nosotros no destruyéseramos la Tierra antes que llegara su tiempo. Tengo la seguridad de que cuando ese tiempo se cumpla ellos no podrán más levantar un dedo a nuestro favor, aunque sus propios corazones sangren de dolor, considerando el amor que ellos nos dedican.
Regresamos en dirección al sur. Pasamos sobre el Cinturón Noreste y llegamos a ARMAT. En ese día me fue permitido saber que todo el alimento era hecho a base de algas. Podían ser sólidos, en tabletas redondas o líquidos dentro de recipientes pequeños, transparentes. Entiendo que se alimentaban muy poco, y por lo que pude percibir, no llevaban alimentos para casa, tal vez se alimentaban en el trabajo una vez por día, no tengo certeza.
También obtuve esclarecimientos al respecto del trabajo. Parte de la mano de obra era absorbida para la fabricación de alimentos, otra parte trabajaba para la agregación de cristales de sal que captaban la luz y la energía del sol a través del agua. Otra gran parte trabajaba en los laboratorios diseminados por varios confines del océano. Entendí también que había rotación en el trabajo, no existiendo grupos específicos que lidiaran siempre con alimentos y otros siempre con cristales, tornando rutinarion el trabajo. No existía diferencia entre las tareas; las de apariencia más humilde eran las que sustentaban a la clase más intelectual y sin la primera la segunda no exisitiría. Un amigo del fondo del mar dejaba el servicio en un laboratorio de investigaciones anti-contaminación nuclear y regresaba para trabajar con los cristales o alimentos con la misma voluntad y alegría. Quiero dejar claro que estas explicaciones se deben sólo al hecho de haber yo escuchado que confeccionar plaquetas de cristales sería tan monótono, que si se diera el caso de que nuestra humanidad tuviera que enfrentar aquel trabajo, se crearía de inmediato una clase obrera para enfrentar aquel servicio árduo sin jamás dejarlo y una clase privilegiada para ejecutar las tareas más amenas.
También supe que los habitantes de ARMAT tienen un período de infancia bien corto, pero no sé decir a cuanto equivaldría en nuestro tiempo.
En ese punto resalto el hecho de que desde el 8o. viaje apenas sentí a ERSAM a mi lado. Lo veo con cierta dificultad al inicio del viaje. De ahí en adelante sé apenas que me acompaña de cerca.