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Los Intraterrestres de Stelta - Misión Submarina Extraterrestre - 16

25/04/1999

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STELTA: una ciudad intraterrestre

Informaciones Generales

Narraré en las páginas siguientes las experiencias paranormales o mediúmnicas que tuve durante seis meses del año de 1984.

Utilizando la capacidad de mi cuerpo astral en dejar el físico con mayor facilidad, en las reuniones mediúmnicas de los lunes, del Grupo de Estudios Siervos de Jesús, y dejándome llevar por mi Guía hacia regiones bellas y desconocidas en el interior de la Tierra, ahí conocí una increíble y fascinante civilización que me fue permitida visitar por un tiempo.

La descripción de lo que ví y sentí está en estas páginas, pero, habiendo tantas cosas nuevas, totalmente desconocidas para mí y siendo neófita en el asunto e inculta en el arte de describir, tal vez no consiga transmitir a los lectores más que una pálida idea de lo que realmente existe allá. Esperamos que la intuición y la buena voluntad de todos faciliten las cosas y puedan, así, recibir a través de sus mentes las emociones y bellezas que ví durante ese período. Jamás las olvidaré. La ciudad que visitamos, cuyo nombre es STELTA, no queda en otro Planeta, ni en otra Galaxia, sino que aquí mismo en la Tierra, en su interior.

Se llega allá, a este mundo intraterrestre, por pasajes subterráneos existentes en varias partes de la superficie del globo, pero, conocidas solamente por unos pocos Iniciados.

La energía y la luz que abastece la ciudad son fortalecidas por un sol artificial, colocado en un lugar central, siendo muy parecido a un radar generando calor y una intensa luminosidad.

Lo interesante es que si se mira hacia arriba, hacia la bóveda celeste, se constata que no hay cielo azul ni firmamento y que todo es de color a tierra quemada, pues la parte interna de la ciudad intraterrestre es como una inmensa burbuja, tanto en extensión como en altura.* Uno de los accesos utilizados por nosotros para entrar a esa ciudad fue a través de una gruta que queda en un lugar cubierto por la vegetación.

Después de que entramos en la gruta, sentí como si hubiése pasado por un tunel en el cual flotaba y avanzaba hasta llegar a la ciudad.

Cierto día cuando fuí traída de vuelta, salí por la "base de lanzamiento de discos voladores" y estando ya en la superficie, en la ladera de las montañas, fijándome bien, me parecería que eran aquellas montañas que quedan cerca de la sierra de Domingo Martins, ES.

Cierta vez, a mediados de agosto, viajando con Rarafath y sintiendo mucho dolor de cabeza - el dolor de cabeza me acompañó en cuerpo astral - él me llevó a conocer un hospital de su ciudad aprovechando entonces medicarme.

Todavía dentro del disco nos detuvimos frente a la puerta de una enorme construcción circular. Todo el edificio era bien elevado, siendo soportado por una gran columna central.

Al abrirse la puerta del edificio salimos de la construcción y entramos al hospital que resplandecía de limpieza y organización. No se observaba algún "va y ven" de enfermeros, médicos, personal de limpieza y visitantes.

Las paredes divisorias internas, cama, cuartos médico-quirúrgicos, todo era confeccionado en material transparente, tipo acrílico de gran resistencia.

Cuando algún habitante se siente mal, se dirige al hospital donde queda internado, siendo llevado a una de las enfermerías donde es colocado en un aparato muy parecido a una incubadora nuestra para los bebés.

Entonces, en puntos vitales de su cuerpo son colocadas agujas que a través de hilos conectados a aparatos médicos sofisticadísimos quedan ahí hasta que sus energías sean revitalizadas.

Como dije líneas atrás, estaba con un gran dolor de cabeza, entonces Rarafath mandó recostarme en una especie de urna, pues cuando llegara al cuerpo, no sentiría más el dolor. Realmente, me sentí aliviada al retornar y tomar mi cuerpo físico en el Centro. Más tarde, después de llegar a casa el dolor de cabeza ya había desaparecido. En la urna sentí como si hubiera un vacío dentro de ella, no había inteferencia externa alguna y mi cuerpo parecía flotar.

Como ustedes no estan viendo todo eso, es muy difícil de explicar.

En otra oportunidad Rarafath me llevó a sobrevolar Vitória (ES), antes de partir rumbo a Stelta. Ese cambio de itinerario me proporcionó una visión de un lindo espectáculo, la ciudad parecía una inmensa y linda joya incrustada de piedras preciosas.

Enseguida nos dirigimos hacia nuestra ciudad de estudios. Visitamos una bella Iglesia, enorme, con el techo abovedado y muchas bancas a lo largo de todo el edificio. En las paredes paneles que no conseguí distinguir de hecho lo que era. Me informaron que entre ellos no existe líder religioso permanente. Los más estudiosos en asuntos trascendentales, en día de culto, dan conferencias para aquellos que comparecen al templo.

Saliendo de la Iglesia, visité el palacio de gobierno. Ahí tampoco existe un presidente, monarca o líder partidario. La ciudad es gobernada por un Parlamento fijo, semejante a nuestra Academia de Letras. Cuando muere uno de los miembros del Parlamento, es cubierta su plaza por medio de elección interna hecha por sus líderes que se entienden y son afines.

Cada componente de esa institución actúa en su área específica pero nadie toma decisión sin consultar a los intereses de toda la comunidad.

Ellos ya se perfeccionaron y consiguieron vencer la rivalidad, cosa inexistente entre ellos.

Después fuímos en pocos segundos, hasta una bella playa, con sus cocales, sus aguas azules y transparentes, donde retozaban, brincando sobre el agua, delfines, ballenas y muchos otros mamíferos y peces. Me dijeron que todos los animales terrestres y acuáticos, sujetos a extinción aquí en superficie, son llevados hacia allá con el fin de evitar su desaparición.

Cierto día, a finales de octubre, Rarafath, me llevó a un gran anfiteatro que tenía una enorme pantalla donde había muchas personas observando todo lo que pasaba en la superficie terrestre. Eso es hecho por medio de imágenes captadas por los discos voladores.

Me explicó que su pueblo tiene la MISION de supervisar y patrullar la corteza terrestre, ayudando en lo que fuera posible día a día, en cuanto a la contaminación ambiental del aire, como de las aguas y la conservación de la flora y fauna.

Cierta vez, en uno de mis viajes pregunté al amigo si personas de nuestro Centro Espírita, compañeros de actividades mediúmnicas, podrían acompañarme en una de mis visitas a Stelta. Me respondió que porsupuesto que sí, aunque muchos no mediten sobre estas visitas en el momento.

Lo inverso siempre acontece. Ellos visitan la superficie de la Tierra muchas veces más. Mientras tanto, al materializarse aquí ellos toman la forma humana común, en cuerpo y aspecto, para no ser una aberración entre nosotros y no asustar a alguien.

Evitan cualquier involucramiento en algo y evitan ser descubiertos antes de la hora. No quieren hacer alarde de su ciudad, de sus naves y de su avanzada tecnología.

El objetivo de esas incursiones a la superficie es el conocimiento de la civilización, y examen "in situ" de los problemas humanos, del sufrimiento del pueblo en lo cotidiano.

Esta participación efectiva en la vida y en los problemas de la humanidad terrestre, de la viviencia, de la medida exacta de nuestra escala de valores, de nuestras reales necesidades, se hacen necesaria para que sea revertida a manera de auxilio.

Cierta vez, estando dentro de la ciudad, salimos de ahí por un túnel y fuímos a parar a una región completamente diferente. Mientras, todo lo que me había sido dado ver hasta aquel día eran lugares de color ceniza, con líneas aerodinámicas y bien avanzadas en técnica, pues la ciudad parece ser construída dentro de una inmensa campana de vidrio, sin tener calles como las nuestras, estando sus casas, local de trabajo, diversiones y demás, suspendidas, arriba del suelo, usando tuneles para locomoción. Como decía, me encontré con un lugar donde prevalecía el color verde. Todo era muy brillante y limpio, pareciendo ser artificial.

Arboles lindísimos y un arroyuelo cristalino corriendo suavemente en medio de tan bucólico y encantador paisaje, pleno de mucha calma y paz. Los peces nadaban a flor de agua y sus escamas brillaban en las aguas claras.

*Llegué a ésta conclusion pues lo mismo observamos aquí en superficie cuando vemos el cielo encontrarse con la tierra o el mar en la línea del horizonte.




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