Desde las regiones profundas del abismo, negras descargas de energías que desequilibran son lanzadas hacia la superficie, en dirección a los encarnados; estos, que creen que no existe una red tan intrincada y perversa que desea dominarles el alma, menosprecian la fuerza del mal e ignoran los avisos que les llegan desde lo Alto, convirtiéndose así en presas fáciles; así es como las descargas de fluidos negativos alcanzan a las aglomeraciones humanas distraídas y poco vigilantes, activando con mayor violencia, el lado negativo e instintivo de las criaturas.
Son los Tiempos Finales. El Juicio Final. El Apocalipsis.
Aquél que no aprovechó el tiempo en la Tierra para mejorarse y sintonizarse con las Fuerzas de la Luz, cae irremediablemente hacia el lado de las tinieblas, no por determinación divina, sino por la fuerza irresistible de atracción magnética.
Hermanos, ahora más que nunca sois vulnerables al "dolor" reparador, ya que no aprendisteis del "amor" que cura.
Las tormentas se avecinan sobre todas las criaturas del orbe, por todo el planeta, para todas las razas y credos, pues no es la vestimenta carnal la que determinará la intensidad del sufrimiento transformador, sino:
- las acciones practicadas por cada criatura;
- los fluidos que emana, que identifican su graduación espiritual;
- el tamaño de su deuda para con el prójimo;
- su nivel de transformación espiritual;
- la carga positiva o negativa que almacena en su interior.
Esto es lo que determinará estar a la derecha o a la izquierda de Cristo. A pesar de todo, estar entre o trigo, no significa estar inmune al dolor; esta posición lo que proporcionará es una mejor aceptación y una mayor resignación al enfrentar las duras pruebas finales.
Está próxima la conclusión del curso primario de alfabetización (se refiere a las encarnaciones vividas en la Tierra), y solamente se graduará aquel que practica la Ley del Amor por encima del egoísmo y del orgullo.
Que la Paz sea con vosotros.
Samuel
GESH - 19/01/2007 - Vitória, ES - Brasil