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Los Intraterrestres de Stelta - Misión Submarina Extraterrestre - 12

29/03/1999

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7o. Viaje - 25 de Agosto de 1984

Me encontré con nuestro amigo en la puerta. No había duda de que era ERSAM. Ni yo ni él mencionamos nada al respecto del viaje atribulado del desdoblamiento anterior.

Instantáneamente después de haber tenido como último registro de localización la calzada frente al lugar donde nos reuníamos, me ví frente al mar en la Región Noreste de Brasil. Me dí cuenta, en el día del desdoblamiento, que estaba planeando sobre aquella región, ya que era tan viva la reproducción de la costa, sus contornos, el agua verde del mar en las regiones someras, translúcidas y claras. Me fijé que, perpendicular al triángulo formado por la punta noreste del Brasil y diagonal al Ecuador, había algo como una gran muralla en las profundidades del mar. Después, en el fondo del océano, quedamos largo rato observando aquella construcción. Había algo como cortes paralelos por donde pasaba el agua, en toda la extensión de la barrera. No recibí informaciones de ERSAM, ni conseguí captar sus pensamientos a fin de entender la utilidad de aquella "usina". Recuerdo que sentí la voluntad de salir, ya que en aquel lugar hacia mucho que permanecía sin entender el significado de aquella construcción, pero había algo que me forzaba a continuar en el lugar. Entendí entonces que por aquella barrera pasaba una corriente venida del Atlántico Norte, por el fondo del océano. Llegando próximo al litoral noreste brasileño, que se encontraba dentro del Atlántico, la corriente venía a la superficie cuando se aproximaba a la plataforma continental. La barrera servía entonces para retirar las impurezas contenidas en el agua y al mismo tiempo apartarla del litoral, desviándola hacia la parte central del Atlántico.

Saliendo de ese punto, nos encaminamos en dirección a Armat. En ese momento pregunté a nuestro amigo por el cristal que me ganara como regalo de aquel pequeño hombre, en un viaje anterior. Me respondió que el cristal llegaría a mí y que no me preocupara cómo ni cúando, pues lo reconocería; tal vez lo hallaste, ganste o haste lo comprste, no importa pues sabría cual era mi cristal. Después de esa respuesta quise hacer otras preguntas pero no sabía como formularlas de manera específica pues siempre se me escapaban de la mente. Desistí en eso, prefiriendo prestar atención a mi alrededor. Estaba en un lugar que imaginé como si fuera una salón de clases. Todo lo que ahí ví y oí pasó a una velocidad increíble, como destellos, no obteniendo detalles precisos sobre los acontecimientos que ahí sucedieron.

Cuando salí del "Cinturón del Noreste" en dirección a ARMAT me ví en un lugar claro, con agua tan limpia que apenas irradiaba una luz verde, así como nuestra atmósfera acumula azul a la distancia. Había varios niños risueños brincando. Se acercaban, subían, hablaban y se movían como pequeños peces flotando. Después observé un salón de clases donde no había paredes ni techo, sino un límite en el espacio, todo muy claro y silencioso. Los niños prestaban atención a un ser que hablaba de modo tranquilo, transmitiendo paz, seguridad y sabiduría.

El tema del aula era algo como "Hay muchas moradas en la Casa del Padre". El maestro iniciaba la conferencia hablando al respecto de nosotros, terráqueos, que vivimos en ésta "Morada" llamada Tierra. Transmitía un inmenso amor por nosotros y enseñaba que en todas las situaciones les cabría a ellos comprendernos así mismo ellos fueran perjudicados no deberían desquitarse. Deberían protegerse y después reparar los daños, causados por el desquilibrio en el ambiente. Entendí que ese amor y esa comprensión podrían ser entendidos y llevados a un grado hasta de sacrificio. El maestro insistía que debíamos ser comprendidos, ayudados, respetados y amados, como se quiere a un hermano, como se quiere a un niño. En ese salón había luz, color y sonido en una armonía tan perfecta que imaginé que fuera el amor materializado. Salí de ese ambiente sublime y me encontré en un lugar parecido al anterior. Una luz azul profundo como la de la Luna aclaraba el ambiente con suavidad. El lugar vibraba como una especie de magia. Ví entonces dos seres aproximarse uno al otro. Dos cuerpos fluídicos caminaban el uno hacia el otro. Cuando se tocaron, primeramente en el tórax, a la altura del corazón, ví centellar una luz. En seguida alzaron los brazos. Los brazos izquierdos rodearon el cuerpo del compañero y quedaron con las manos abiertas; los brazos derechos fueron levantados hacia arriba, como fuente de captación de energía. Entonces, los cuerpos, de los pies a la cabeza, fueron recorridos por ondas de luz y centellaron por algún tiempo, tres veces con mayor intensidad. Recibí información de que el bebé estaba concebido y por un tiempo, que no sé precisar, él se materializaría fuera del cuerpo de la madre. El cuerpo fluídico se iluminaría y se haría más denso hasta nacer. Esta última etapa no demoraría mucho. Imagino que con base en nuestro tiempo sólo sería cuestión de minutos. Tengo la intuición de que ellos tenían conocimiento de la hora exacta en que la criatura se materializaría, que sexo sería e incluso sabrían quien es el espíritu reencarnante.

A partir de ahí las informaciones más completas me eran mostradas a través de la videncia, donde tuve oportunidad de observar escenas oriundas de su planeta de orígen. Recibí informaciones de que la alimentación era hecha a base de algas líquidas dentro de cápsulas o tabletas, y entiendo que eso era absorbido integralmente por el cuerpo. Si había algo que debía ser eliminado era muy poco, como una transpiración, no contaminando el agua ni el ambiente, algo completamente imperceptible. Los nutrientes recibidos de los alimentos variaban de acuerdo con la energía captada por el Sol o niveles de cultivo en relación a la superficie del agua, tiempo de colecta, edad de las algas, etc.

En relación a los medios de transporte, me fue revelado que no había carros ni naves dentro de las inmensas ciudades. Ellos se transportaban velozmente cuando lo necesitaban, tal vez a más de 80 km/h. Hacia afuera de la ciudad, o sea, fuera de la protección anti-contaminante atómica, de un océano a otro, si es que lo interpreté perfectamente, ellos se desmaterializaban en un punto y se rematerializaban en otro.

Enseguida pregunté por las ropas, a pesar de nunca haberlos visto usando algo de la cintura para arriba. De la cintura para abajo nunca me fue permitido ver a algún ser, a no ser en esta ocasión cuando ví a los niños. Tenían dos piernas como nosotros, apenas los pies eran un poco mayores, y donde tenemos dedos había algo como pies de pato para nadar, sin exagerar al grado como las que fabricamos. Los pies de mis amigos eran maleables, flexibles, translúcidos y casi luminosos, con tonalidades predominantes de un verde esmeralda y verde agua. Por momentos se movían rápidamente y por otros tan suvemente que parecían tocados por una suave brisa. Ví que no usaban nada para esos movimientos, no obstante, pregunté por desconfiar, si usaban algo adjunto y que no lo pudiera yo percibir. El me respondió: fíjese en mí. Entonces miré su cuerpo de arriba para abajo. No era nada diferente al cuerpo de los niños aquellos. Tal vez algo más desenvuelto por la edad. Me dijo algo como que "no tenemos nada que esconder". Los cuerpos son libres y lisos. Cabeza, tronco y miembros libres al movimiento, como nuestro cuerpo. No había zonas genitales visibles externamente. Deduzco que ya estaban libres del poder abrazador y esclavizante del sexo. Por lo que ellos estarían viviendo un nivel altísimo de ejercicio de amor, caridad y comprensión.

Sentí entonces que era hora de regresar y ahora todos esas visiones vibraban como destellos en mi mente confusa, por ser proyectadas y aprendidas tan intensamente rápido. No ví o sentí el viaje de regreso. Estaba inmerso en todas aquellas maravillosas revelaciones. Presa de inmensa emoción agradecí por todo y retorné a la Tierra.




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